Juana de la Cruz
(Cubas de la Sagra, 1481-? 1570)
Juana de la Cruz, nacida como Juana Vázquez Gutiérrez, fue una predicadora visionaria del Reino de Castilla. Ingresó joven en el Convento de Santa María de la Cruz en Cubas de la Sagra (población madrileña cercana a la provincia de Toledo), donde fue elegida abadesa en 1509. Allí ayudó a reformar su comunidad de terciarias franciscanas. Con el respaldo del cardenal Cisneros, recibió privilegios excepcionales que le permitieron ejercer las funciones de párroco de la iglesia conventual. Durante más de trece años predicó extensamente en rapto en sesiones en las que, según rezan las fuentes, Cristo hablaba por su boca, dialogando con figuras celestiales y cantando con distintas voces. Fue venerada como santa viva y su fama atrajo a numerosos fieles, incluidos miembros de la corte. Algunas terciarias de su comunidad redactaron y recopilaron más de 70 piezas recogiendo su predicación en el Libro del conorte, una de las mayores colecciones de sermones de autoría femenina que se conservan en Europa.

